La incertidumbre como forma de vida

abril 7, 2022

Acabo de cumplir 27 años y escribo esto como mi primer insight. Aprovecha ahora que aún escribo gratis. Te aviso que viene ladrillo y no hay resumen. Tú mismo.

Desde que era pequeño me gustaba imaginarme los mil y uno escenarios posibles cada vez que me enfrentaba a un reto. Parecía el Dr Strange peleando contra Dormammu.

Pero ni yo soy un superhéroe ni puedo hacer que las cosas se repitan hasta que a mí me venga bien.

El pensar tanto las cosas al final no te hace ningún bien. Porque al igual que imaginas el escenario perfecto, te imaginas el peor escenario.

Poco a poco aprendí a dejarme llevar y disfrutar de lo que viniese. Fuera bueno o malo.

Hay un relato que me encanta sobre cómo tomarse las cosas que llegan a nuestras vidas.

Imagina que eres un perro atado a una carreta tirada por caballos. La carreta tira para adelante y no se detiene. Tú tienes dos opciones: te quejas durante todo el camino y te opones a la carreta (que ya te digo que no vas a conseguir nada) o disfrutas del camino y de todo lo que venga. Bueno o malo. En ambos casos llegarás al mismo destino pero vivirás caminos totalmente diferentes.

Por mi mismo llegué a conclusiones que me hicieron la vida mucho más sencilla:

  • No anticipes cosas que no puedes preveer
  • Captura esos pensamientos en bucle que solo negativizan tu mente y tiralos a la basura
  • Acepta todo lo que venga.

Más tarde empecé a leer mucho. Muchísimo. Entre mis lecturas preferidas e inesperadas cayeron los libros de Ryan Holiday. Una buena introducción al estoicismo. No es por tirarme flores pero me gustó leer conclusiones estoicas a las que había llegado por mí mismo. Al final, somos los mismos que aquellos que vivían miles de años antes que nosotros.

Diferente escenario pero mismos individuos.

Obviamente no llegué a todas las conclusiones por mí mismo. No he vivido tanto. Y aprendí mucho con esas lecturas.

Como decía el tito Séneca: “Sufrimos más por imaginar que por la realidad”.

Y es que quien se imagina los peores escenarios se arriesga a sufrir dos veces. Cuando se lo imagina y cuando (si) sucede.

Otra de las técnicas estoicas que me gusta es imaginarse el futuro pero con la idea de ¿y si pasa, qué?.

Esa pregunta me ha aliviado más de una vez e intento aplicar la técnica cuando sin querer entro en un bucle de pensamiento negativo.

Y si monto una web y sale mal. ¿qué pasa? Pues nada, no pasaría nada Jota. Nos montamos unos dramones en nuestra cabeza cuando los efectos que pueden producir no son ni tan malos. Por suerte dejé de montarme esas películas hace tiempo.

Quizás a la persona a la que primero escuché eso de abrazar la incertidumbre en el tema digital fue al gurú Álvaro Sánchez.

Con mi primer sueldo como SEO decidí suscribirme a su newsletter de pago de GenteInvencible. Probablemente una de mis mejores decisiones del año 2021. Te dejo su enlace sin afiliado ni nada (creo que no tiene) porque cada pieza que este hombre cuenta tiene un valor incalculable. Como él dice: anímate a pasar la tarjeta si quieres que tus ideas hagan el amor con las suyas.

Este asturiano me tiene bien funelizado y probablemente acabe comprando todo lo que saque. No sé cómo aún no estoy en Sabandijers.club pero no tardará en caer.

Putos asturianos, me tienen bien calado.

El caso.

Me gusta mucho la filosofía de Álvaro a la hora de montar negocios. Una de las ideas que defiende es la posibilidad de que unas horas invertidas acaben en 0 beneficios o en miles de euros. Cada vez que monto un nuevo proyecto me acuerdo de eso.

Lo que para muchas personas es un problema para mí es un punto a favor. Espero no perder nunca ese cosquilleo cada vez que se me ocurre un nuevo proyecto y lo monto.

Y es que parece que tenemos que saber todo lo que pasará.

Paso a paso. Y cuando no sabes el siguiente paso parece que sufres. Parece que nacemos y nos dan un guión: estudia durante X años, trabaja durante Y años, cásate a los 30, ten hijos, comprate una casa... y que esa es la fórmula de la felicidad.

El problema para mucha gente que se ha pasado la vida en modo fácil viene cuando uno de esos pasos no se da. Ahí llegan los problemas (que no son problemas, es la vida misma que no habían vivido antes).

Hay una escena en One Piece que me encanta cuando los Mugiwara conocen al vice capitán del anterior Rey de los Piratas, Rayleigh. Este les dice que conoce el tesoro que hay al final de la aventura.

Uno de los Mugiwara, Ussop, le empieza a ametrallar con preguntas sobre si el tesoro existe cuando Luffy se enfada y grita su nombre pateando la mesa. Este dice que no quiere saber absolutamente nada. Que le da igual lo que haya o no haya. Y que si se entera de algo, renuncia a su sueño en ese momento.

Que no quiere vivir una aventura tan aburrida como esa.

Vamos, que no quiere spoilers.

Y es que muchas veces queremos saber todo lo que pasará. Y yo no entiendo por qué. Como dice Luffy, creo que sería muy aburrido conocer lo que me va a pasar. Quizás acabe mal o quizás acabe bien pero esa es mi apuesta.

En cambio, veo como mucha gente juega a la vida como si fuese un videojuego con instrucciones. Y cuando no hay una guía para el siguiente capítulo es cuando vienen los dramas.

¿Que viene una pandemia? Drama.

¿Que viene una guerra? Drama

¿Que no trabajo de lo que estudié? Drama

¿Que me deja mi pareja con la que me imaginaba el futuro? Drama

¿Que se me rompen los esquemas? Drama

Y a ver, no me malinterpretes. Todo eso es una putada. Y problemas de verdad cuando pierdes familiares o cosas así. Pero la mayoría de personas que veo que montan dramas no les ha pasado nada de eso y han estado durante la cuarentena en casa viendo netflix. Pero claro, también han estado mucho tiempo a solas con ellos mismos y ese era el verdadero problema.

Esto es lo que nuestro amigo Taleb llamaría un Cisne Negro. Un evento inesperado que sucede y te cambia todos los esquemas.

Y como dice el gran Javi Recuenco, hay que aceptar los cisnes negros con toda la naturalidad y tranquilidad. Han pasado pues ya está. Seguimos para bingo.

A mí también se me han complicado los planes por el covid pero no por ello me senté a llorar en una esquina y dar pena frente al mundo. Me reinventé y me puse a crear otro futuro. Por eso me estás leyendo aquí.

¿Cómo acabará ese futuro? Ni me lo planteo. En unos años te lo cuento.

También aclarar que abrazar la incertidumbre no quiere decir ser un descerebrado que va a todos lados sin pensar en nada. Hay que prepararse para afrontar todo lo que venga cuando toque y como toque pero aceptando esa incertidumbre de que puede que llegue algo para lo que no estés preparado.

Y no pasa nada.

Últimamente estoy enganchado a todo lo que Recuenco hace, saca o se ve embuelto. Y es que cada vez que le escucho tengo una sensación que pocas personas me producen: me siento estúpido e inteligente al mismo tiempo.

Estúpido porque el cabrón es tan listo que me jode.

Inteligente porque cada vez que le escucho creo que estoy aprendiendo algo increíble.

Me siento inteligentemente estúpido escuchando al gran Recuenco en todos los formatos. Buen oxímoron.

Una de las mil cosas que hace Recuenco, es dar un master de CPS. "Complex Problem Solving". Y es que dice que uno de los atributos de las personas que resuelven problemas complejos es que saben actuar cuando el resto del mundo está paralizado.

Bueno, más que saber qué hacer, lo que saben es tomar decisiones. Y aceptan que puede salir bien o puede salir mal. Pero actúan.

No es que yo sea un CPS ni mucho menos. Ojalá. Aún me queda lejos y ojalá algún día aprenda a serlo y tome el master de CPS. Pero siempre que han sucedido problemas "complejos" he sabido actuar mientras veía a mi alrededor como la gente corría como pollos sin cabeza.

A veces me he equivocado y otras he acertado con mis decisiones pero no me habrán visto perder el control.

Por último y como dice Recuenco que no quede un colectivo sin ser ofendido, voy a hablar de los funcionarios.

Me choca bastante como mi generación (no sé si pasará con otras, doy por supuesto que sí) es tan reacia a la incertidumbre.

Quizás sea por mi entorno pero me choca ver como gente joven no puede vivir con la incertidumbre y en el tema trabajo tiran a funcionarios. En parte para tocarse los huevos pero también muy en parte porque así les dan un guión de qué estudiar y qué hacer durante los siguientes 45 años.

Pasa un poco igual con gente que trabaja en el sector privado y están conformes en un curro de mierda. Todo por no afrontar esa incertidumbre.

Y todo mi respeto para aquellos que curran donde pueden para vivir y en un futuro poder dedicarse a lo que les gusta.

Pero...

Si no te arriesgas ahora que puedes, ¿cuándo piensas hacerlo? Prefiero actuar ahora que arrepentirme luego.

Ojo, cada uno que viva la vida a su manera. Ni la suya es mejor que la mía ni la mía es mejor.

Aún así, no deja de sorprenderme cuando veo chavales que estudian, por ejemplo, ADE (Dirección y Administración de empresas) para solo opositar.

¿Dónde está eso de la dirección de empresas?

Yo que estudié algo totalmente diferente y aquí estoy. Y a saber dónde estaré mañana. La de vida que dan las vueltas.

Y nada. Después de este ladrillo que me apetecía soltar todo era para resumirlo en la siguiente frase:

La incertidumbre me pone cachondo.

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